He visto en muchos padres, la inquietud de si es bueno que nuestros hijos crezcan con puros niños regulares o con niños con Síndrome de Down como ellos, o también he oído comentarios acerca de si se sienten más identificados con unos que con otros, y la inquietud de qué sería bueno hacer, para que cuando sean grandes, no sientan que no encajan ni aquí ni allá.
Y quiero comentarles que yo creo que debemos permitirles a nuestros hijos convivir tanto con unos, como con otros; es decir: buscarles que convivan con los primos, con los vecinos, con los compañeros de la escuela, con los hijos de nuestros amigos, con los niños del parque . . . sí!; pero también, darles la oportunidad de convivir con sus primos (así les digo de cariño) con Síndrome de Down, ya sean de la asociación a la que acudimos, de la terapia a la que asisten, de alguna institución o simplemente hijos de amigos o conocidos; pero permitirles que se relacionen y hagan amistad si así lo desean, entre sus pares, entre niñ@s como ell@s, con Síndrome de Down; porque en el futuro, ellos podrían ser sus mejores amigos.
Les comento esto porque mi hija Sara siempre ha estado en colegio regular (desde los 2 años) y ha hecho muy buenas amigas; una de ellas es su amiga desde que iniciaron en el colegio y hasta la fecha. Y todas las amigas la invitan algunas veces después del cole, o vienen también a la casa, y se quieren mucho y se divierten mucho. Pero, su Mejor Amiga es sin duda:¡Sofi! (que como Sara, tiene Síndrome de Down); ella tiene su misma edad y también está en un colegio regular (mi hija en Montessori y ella con los Legionarios de Cristo); pero lo más maravilloso!, es que a las dos les encanta la misma música, les encanta bailar, les gusta disfrazarse, nadar, pintar, ver películas (y las mismas películas); cosas que comparten con las otras amigas también, pero entre Sofi y Sara hay una conexión especial, siempre hay empatía, alegría, comprensión, y nunca compiten o riñen más de 5 minutos, sin estar al instante riendo y compartiendo otra vez, como si nunca hubiera pasado nada.
Siempre he opinado que nuestros hijos deben de ir a una escuela regular y convivir todo el tiempo con niños regulares en todas sus actividades (por lo imitativos que son, y sobre todo, porque son niños como todos) pero también creo, que no podemos negarles la oportunidad de convivir con sus pares; porque nadie los va a entender mejor, que alguien que vive lo mismo que ellos, nadie los va a aceptar mejor, que quien desea la misma aceptación; nadie va a hablar mejor con ellos, que el que utiliza como ellos, el lenguaje del corazón. Yo que he visto las dos versiones, te lo digo con la razón.
Por eso yo opino: hay que darles a nuestros hijos la oportunidad de convivir con tooodos los niños y demás personas que puedan enriquecer su vida, y procurarles amigos de toda la diversidad y similares a ellos también; porque entre más crecen, más grandes se van haciendo también las diferencias. Entonces, démosles las dos oportunidades, y dejemos que ell@s decidan!
No crees?
Y quiero comentarles que yo creo que debemos permitirles a nuestros hijos convivir tanto con unos, como con otros; es decir: buscarles que convivan con los primos, con los vecinos, con los compañeros de la escuela, con los hijos de nuestros amigos, con los niños del parque . . . sí!; pero también, darles la oportunidad de convivir con sus primos (así les digo de cariño) con Síndrome de Down, ya sean de la asociación a la que acudimos, de la terapia a la que asisten, de alguna institución o simplemente hijos de amigos o conocidos; pero permitirles que se relacionen y hagan amistad si así lo desean, entre sus pares, entre niñ@s como ell@s, con Síndrome de Down; porque en el futuro, ellos podrían ser sus mejores amigos.
Les comento esto porque mi hija Sara siempre ha estado en colegio regular (desde los 2 años) y ha hecho muy buenas amigas; una de ellas es su amiga desde que iniciaron en el colegio y hasta la fecha. Y todas las amigas la invitan algunas veces después del cole, o vienen también a la casa, y se quieren mucho y se divierten mucho. Pero, su Mejor Amiga es sin duda:¡Sofi! (que como Sara, tiene Síndrome de Down); ella tiene su misma edad y también está en un colegio regular (mi hija en Montessori y ella con los Legionarios de Cristo); pero lo más maravilloso!, es que a las dos les encanta la misma música, les encanta bailar, les gusta disfrazarse, nadar, pintar, ver películas (y las mismas películas); cosas que comparten con las otras amigas también, pero entre Sofi y Sara hay una conexión especial, siempre hay empatía, alegría, comprensión, y nunca compiten o riñen más de 5 minutos, sin estar al instante riendo y compartiendo otra vez, como si nunca hubiera pasado nada.
Siempre he opinado que nuestros hijos deben de ir a una escuela regular y convivir todo el tiempo con niños regulares en todas sus actividades (por lo imitativos que son, y sobre todo, porque son niños como todos) pero también creo, que no podemos negarles la oportunidad de convivir con sus pares; porque nadie los va a entender mejor, que alguien que vive lo mismo que ellos, nadie los va a aceptar mejor, que quien desea la misma aceptación; nadie va a hablar mejor con ellos, que el que utiliza como ellos, el lenguaje del corazón. Yo que he visto las dos versiones, te lo digo con la razón.
Por eso yo opino: hay que darles a nuestros hijos la oportunidad de convivir con tooodos los niños y demás personas que puedan enriquecer su vida, y procurarles amigos de toda la diversidad y similares a ellos también; porque entre más crecen, más grandes se van haciendo también las diferencias. Entonces, démosles las dos oportunidades, y dejemos que ell@s decidan!
No crees?