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domingo, 7 de agosto de 2011

Tú, en qué lado te encuentras?





Hablábamos en la entrada anterior de la Autoestima (espero se hayan dado la oportunidad de ver el maravilloso video de “Las fichas de Poker”), y comentamos entre otras cosas, lo importante que es transmitirles a nuestros hijos esa confianza y seguridad en ellos mismos.
Pero no todo es tan fácil como parece, y hace poco alguien me preguntaba: ¿Qué pasa con aquellas personas que afirman querer “incondicionalmente” a su hij@, y haber “superado” las barreras que supone la discapacidad, pero su diálogo refleja una lucha constante contra todo lo que implica el Síndrome de Down? Una búsqueda incansable para cambiar lo inevitable, o una justificación tras otra, para esconder su falta de aceptación.
Estas personas pueden conseguir una buena Autoestima en sus hijos?
Esto es una realidad que no podemos negar. Cuántas veces no escuchamos o leemos a esos padres que (sin menospreciar el gran amor que tienen por sus hijos), te platican dos o tres maravillas de su desempeño, pero SIEMPRE detrás, viene el inconveniente, la duda, la queja, la alegría a medias, la comparación; muchas veces disfrazadas de fortaleza o de valoración, pero encubriendo más bien una resignación con la que apenas pueden; más que una auténtica ACEPTACIÓN.
Personalmente Yo creo que estos padres han aceptado a sus hijos, pero aún no acaban de aceptar al Síndrome de Down; y como lo dije: ¡el paquete viene completo!
Yo no digo que esté mal el querer darles una mejor calidad de vida (como a cualquier hijo), el buscarles las mayores oportunidades de desarrollo y el más grande apoyo emocional; pero cuando esto se convierte en nuestro único objetivo; perdemos de vista el Ser, por enfocarnos en el tener. Queremos que nuestr@ hij@ tenga el mismo trato que todos, que tenga acceso a la misma educación, que tenga derechos como los demás, que tenga, que tenga; y en medio de esta lucha, a veces somos los primeros en perder de vista el principal objetivo: ¡Nuestr@ Hij@! Y queremos cambiar las leyes, cambiar paradigmas, cambiar a la gente, para que l@ acepten como es. Y no pensamos que los primeros que tenemos que cambiar, somos NOSOTROS mismos, y aceptar que nuestr@ hij@ tiene 47 cromosomas, y el querer cambiar a los demás, no le va a quitar uno solo, no lo va a hacer mejor persona, ni más feliz! Porque él ya es un Ser maravilloso y feliz; solo necesita que Tú lo quieras ASÍ. Que lo ames con sus rasgos y su trisomía, como amarías al hijo que sacó los ojos cafés y no verdes, al que tiene la nariz grande y no de modelo; y no por eso te pasas la vida corrigiendo y enseñando a los demás a aceptar los ojos obscuros y las narices grades; aprendes a ver hermosos los ojos cafés y a sacar provecho del perfil griego de tu hijo, hasta que él mismo se siente tan orgulloso de sí mismo que, quién puede contradecirlo??
Piénsalo bien! Quién fue la primera que sintió lástima o se compadeció por él? Quién fue la primera que dudó que iba a poder hablar? Quién fue la primera que pensó que quizá no podría con la escuela? Quién aún duda si su hij@ va a conseguir un empleo o se va a casar??? Túuuuuuuuuu!
Entonces, como queremos que los demás lo entiendan sin más? Todo empieza en Ti, en tu familia y luego en los demás. Ama a tu hij@ como es, con sus ojos claros u obscuros, con su piel morena o blanca, con sus 46 ó 47 cromosomas, y luego enséñalo a amarse con su SÍNDROME de DOWN (como la que tiene el pie grande y ni hablar!) A ti te importa? A él/ella tampoco! Y los demás; verán lo que vean en ustedes, creerán en lo que ustedes creen; si verdaderamente lo sientes, lo TRANSMITES!
Creeme, ahí comienza la autoestima, con la ACEPTACIÓN. Y si ya has aceptado a tu hij@ como es; ya estás del otro lado! A quién le importa que a los demás no les gusten tus zapatos, si a ti te encantan? Al rato hasta de moda los pones! o no?
Y como esa persona que me preguntó; pregúntate: ¿Para quién realmente es mi lucha? Para mi hij@ que es hermos@, pur@, empátic@, cariños@, talentos@ y feliz desde que nació, o para Mí, que como los demás; aún no acabo de entenderlo.
Y cuando te respondas; estás list@ para transmitir una buena AUTOESTIMA a tu hij@.

viernes, 15 de julio de 2011

La Autoestima

Y para iniciar este segundo año del Blog; quise tratar un tema que ha quedado pendiente y compartirles un video que desde hace mucho he querido compartirles, porque considero que todo padre con un hijo de la diversidad, debería verlo.
Ya hemos hablado de terapias físicas, de lenguaje, de alimentación, de salud, etc. Y nos ha faltado algo muy importante: la Autoestima.
Todos hemos oído hablar en estos tiempos, lo importante que es la Inteligencia Emocional, (tanto o más que la Intelectual). Así que; de poco o nada nos servirían todas las terapias, la salud envidiable, una alimentación completa o un lenguaje perfecto; si la salud del alma tiene carencias.
Nadie puede negar que más de una vez, se le ha encogido el corazón, al percibir las miradas (no precisamente de admiración) sobre su hij@, al notar las diferencias (no precisamente imperceptibles) con otros niños de su edad, al escuchar el tono (no precisamente de respeto) con que a veces se dirigen a él/ella; al sentir esa indiferencia, incomprensión o ignorancia, con la que algunos tratan a nuestr@ excepcional hij@. Y probablemente, durante algún tiempo esto solo lo percibas Tú; pero no tardará mucho en que tu hij@ también lo sienta, porque desafortunadamente habrá muchas variables que podamos controlar, pero otras que se salgan totalmente de nuestro alcance. Y por eso, tenemos que preparar a nuestros hijos con la mejor herramienta para la vida: una buena AUTOESTIMA. Y ¿cómo se logra esto? Si como he mencionado con anterioridad (con perdón de los perfectos o los incrédulos); no creo que la inteligencia sea algo que se traiga totalmente de nacimiento, sino que se va construyendo; te puedo asegurar, que con autoestima, nadie nace, se hace!
Y para lograr esto (como en todo), hay que trabajar, trabajar y confiar. Desde cuándo? Desde que nace tu hij@! Desde que le das esa primera mirada de amor (y no de lástima), desde que le transmites tu total aceptación (y no tu compasión), desde que le entregas tu entera confianza (y desvaneces tus dudas); desde que le admiras con todo tu ser (sin reservas, ni temer). Porque en una simple mirada (de reproche, de aceptación; de cariño o de negación; de enojo, de resignación, o simplemente de dolor o de amor) sin que él apenas pueda entender; le transmites ya!, lo que va a Ser.
Parece fácil de entender, pero cómo nos cuesta aprender a querer aquello que no quisiéramos tener. Y es aquí, donde empieza tu trabajo: Con la aceptación. Pues, qué es la autoestima? Aceptarse, quererse, admirarse, respetarse tal y como eres (sin querer cambiarse). Y en este paquete viene incluido el SD; y créeme, si tú has aprendido a amarlo, como parte indisociable de tu hij@, él aprenderá a amarse con todo lo que es, tenlo por seguro!
Así que nuestro primer trabajo, es con nosotros mismos. Y de ahí, nos extenderemos con los hermanos, con los abuelos, con los tíos y toda la familia; con los amigos, con los vecinos, los maestros, los compañeros y todo el contexto cercano y no tan cercano. Hay que transmitirles el cariño y confianza en tu hij@, el entusiasmo por acompañarlo en sus progresos, la paciencia para esperarlo en su tiempo de respuesta, el ánimo por ayudarlo en su educación. Y lograr ¡contagiarlos! de tu visión optimista, de tu admiración por las diferencias que lo hacen un ser único y maravilloso. Para que tu hij@ comience la lucha de cada día, hacia su superación e independencia; con las mismas ventajas que los demás, con el mismo ánimo, con la misma confianza y despreocupación que todo niño merece.
Ayudal@ a obtener esas herramientas, dándole tu apoyo incondicional, no descalificándole de antemano, creyendo en él/ella; tratándole siempre con respeto y amor; y se sentirá más capaz de enfrentar los obstáculos sociales, académicos o de cualquier otra índole.
*Les dejo un video maravilloso, que probablemente ya han visto pero que merece la pena ver, cuantas veces sea necesario (a mí, nunca deja de asombrarme), y compartir con cuántas personas vayan a estar con nuetr@ hij@. Si sabemos actuar teniendo esto en mente, otro futuro les deparará a nuestros hijos.

"Una sola plática que tengas con un hombre sabio, es más valiosa que muchos años de estudio" (escuchen la plática del video pf).