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lunes, 15 de agosto de 2011

John Langdon Down, se arrepentiría??

“El explorador” (cuento):
“El explorador había regresado junto a los suyos, que estaban ansiosos por saberlo todo acerca del Amazonas. Pero ¿cómo podía él expresar con palabras la sensación que había inundado su corazón cuando contempló aquellas flores de sobrecogedora belleza y escuchó los sonidos nocturnos de la selva? ¿Cómo explicar lo que sintió en su corazón cuando se dio cuenta del peligro que encerraban las inciertas aguas del río?


Y les dijo: “Id y descubridlo ustedes mismos. Nada puede sustituir al riesgo y a la experiencia personales”. Pero para orientarles, les hizo un mapa del Amazonas.
Ellos tomaron el mapa y lo colocaron en el Ayuntamiento. E hicieron copias de él para cada uno. Y todo el que tenía una copia se consideraba un experto en el Amazonas, pues ¿no conocía acaso cada vuelta y cada recodo del río, y cuán ancho y profundo era?
El explorador se lamentó toda su vida de haber hecho aquel mapa”.

Este cuento yo lo aplico a lo que nos pasa con nuestros hijos de la diversidad: ¿cómo podríamos expresar con palabras la sensación que inunda nuestro corazón cuando contemplamos la sobrecogedora belleza de nuestros hijos, por dentro y por fuera? ¿Cómo explicamos ese gozo nunca antes sentido de cuando extasiados contemplamos esa sonrisa como ninguna, cuando escuchamos su primera palabra o presenciamos sus primeros pasos? ¡¿CÓMO?! Si solo nosotros sabemos el esfuerzo que lleva implícito. Solo nosotros conocemos cada lágrima, cada gota de sudor, cada minuto de expectación que ha costado el más mínimo de los logros! Solo nosotros tenemos la dicha de asistir todos los días al encuentro con un Ser puro, honesto, empático, alegre, lleno de paz y amor. ¿Cómo?
Yo les diría a los familiares, a los amigos, a l@s maestr@s de mi hij@, a la sociedad: Vayan y conózcanl@ ustedes mism@s; que como dijo el explorador: NADA puede sustituir el riesgo y la experiencia propias!!
Porque hay quien por haber leído un libro, platicado con un amigo o visto por ahí alguien parecido; ya se considera “experto” en las personas con Síndrome de Down y tiene su mapa de que son tiernos, torpes, testarudos, gordos, tontos; violentos o infantiles, lentos, bailadores, cariñosos . . . según sea el mapa que traigan (su paradigma).
Y John Langdon Down no creo que se lamentaría de habernos hecho el mapa de las personas con Síndrome de Down, pero sí quizá, del uso que le hemos dado para etiquetarlas.
Y yo sí me lamento de que las personas utilicen a diestra y siniestra lo poquitito que tienen en su mapa (su pobre paradigma) para hablar, clasificar o tratar a nuestr@s hij@s, sin antes darse la oportunidad de CONOCERLOS. Es absurdo que en las escuelas rechacen a un niño con SD, sin antes haberle y haberse dado la oportunidad de conocerlo. Que en el restaurant el mesero te pregunte a Ti, qué va querer tu hijo; sin antes preguntarle a él. Que en el parque los papás se anticipen, sin antes observar cómo pueden interactuar. ¡Es absurdo! que a veces en la misma familia te pregunten, qué le pueden regalar?! Por favoooooooorr!!! Dense la oportunidad de conocerl@, ¡obsérvenlo! Convivan con él, y verán que es más una PERSONA que un síndrome.
Y nosotros Papás, no contribuyamos dando explicaciones para todo, justificando a nuestr@ hij@ constantemente (si el que tiene un hij@ desobediente y malcriad@, no lo hace, y debería!), y aleccionando a la gente sobre cómo es o cómo tratarlo. Dejemos de vez en cuando que ellos aprendan, y que nuestros propios hijos sean el mejor maestro para ello.
O tú, qué piensas?

“El fracaso es un incidente, jamás una persona”
El Síndrome de Down es un incidente . . .