domingo, 22 de agosto de 2010

La alimentación y el sueño



La alimentación es algo vital que ninguna mamá puede descuidar, pero nosotras, nos tenemos que ¡super-aplicar!
Toda la vida se ha sabido lo importante que es la leche materna, no solo por sus nutrientes únicos, sino por la cantidad de anticuerpos que ninguna otra leche proporciona (indispensables para nuestros hijos, que tienen un sistema inmunológico menos dotado). Además por supuesto, del acercamiento tan especial que se da entre madre e hijo. Y por lo mismo, yo te recomiendo que hagas todo lo posible por darle pecho a tu hij@ todo el tiempo que puedas. Algunos niños batallan al principio para succionar, pero que eso no te desanime (si es tu caso), se paciente y busca la manera más cómoda de colocarte a tu bebé y dale tiempo de aprender (esto puede demorar), porque los beneficios serán enormes.
También es importante que sepas más adelante, que hay ciertos alimentos que favorecen en especial a nuestros hijos y que es muy valioso procurárselos en su dieta, como habrá otros que no les beneficien y habrá que evitarlos en la medida de lo posible o definitivamente, como es el caso del gluten (que contienen todos los alimentos hechos de trigo) para aquellos niños que puedan tener intolerancia. Pero por lo general pueden comer de todo, cuidándoles por supuesto una alimentación balanceada (por su tendencia a engordar).
Alrededor de los 4 meses que comiences con las papillas (como en todos los niños), es importante que cuides que consuma alimentos de igual textura, por ejemplo, no mezclar algún puré con trocitos de fruta o de carne, porque puede atragantarse y aparte del susto (si no es que algo peor), después puede no querer comer cosas sólidas.
Empieza con papillas espesas, pero de preferencia licuadas (o machacadas con el tenedor si son frutas). Cuando veas que ya puede con esto, prueba en rayar los alimentos (las frutas), o en deshebrar (la carne, el pollo o el pescado) y ve si puede masticarlos.
Finalmente, aunque tu hijo aún no tenga todos los dientes, dale alimentos en trozos que pueda masticar con las encías.
Y más importante aún, recuerda enseñarle a tu hij@ a tomarse su tiempo para masticar, no solo por los problemas de gases y estreñimiento que esto puede evitar, sino porque si no hacen el esfuerzo por masticar, la hipotonía que ellos traen, será más grave, y esto añadido al posible retraso en la dentición, la boca pequeña o la lengua más grande; puede ocasionar problemas posteriores en el lenguaje, sí!, en el LENGUAJE.
Así que cuando llegue el momento, debes insistir en que tu hij@ deje de comer todo con textura de puré. Porque si no hace el esfuerzo muscular de masticar, no reforzará los músculos que más tarde necesitará para hablar.
El ritmo de adaptación a las diferentes texturas, será el mismo que el de los otros niños, solo que con nuestros hijos hay que esperar pacientemente más tiempo. Paciencia, mucha paciencia. Pero igual que en los demás puntos, llegarán. A su ritmo, pero llegarán! Lo importante es ser constante, no desesperar y confiar.
En cuanto al sueño, en ocasiones algunos niños muestran un sueño alterado a partir del primer año: tienen movimientos del cuerpo que les hacen cambiar de posturas o incluso caerse de la cama, posiciones raras (sentados con las piernas dobladas y la barbilla sobre las rodillas), ronquidos, pausas respiratorias; interrupciones más o menos bruscas, que los hacen despertarse y a veces levantarse y deambular. Pero todo esto no tiene mayor trascendencia que la desvelada que traerán al día siguiente (y nosotros por supuesto), aunque sí repercute ya siendo mayores, en su nivel de atención y rendimiento (como en cualquier persona que no ha dormido bien). Por lo que sí sería importante, descartar cualquier problema de estrechez respiratoria (que puede tener solución), o cualquier otro problema y, tratar en lo posible de darles de cenar temprano y ligero, no acostarlos tarde, evitar que se vayan a la cama alterados, que no tengan estímulos que los distraigan demasiado en su dormitorio, que no hayan radios o televisores prendidos, que traigan la ropa lo suficientemente cómoda para dormir y no interrumpir nosotros su sueño, porque les costará más de lo normal recuperarlo (y no olvidemos que durante el sueño, también se construye la inteligencia).
Como siempre, suena un poco complicado, pero sobre la marcha, vemos que no es tanto. Y no olvidemos que estamos poniendo los cimientos para un mejor futuro de nuestros hijos (y para el de nosotros también, si lo vemos egoístamente). En verdad, he visto muchos jóvenes que no hablan bien y sus mamás me comentan que de chicos les daban todo en papilla; otros que los dejaban estar despiertos el tiempo que quisieran y su atención nunca fue muy buena; “dos aspectos importantísimos en la construcción de la inteligencia”. Así que por favor: NO descuiden la adecuada alimentación de sus hijos y el sueño tranquilo y reparador que merecen. El tiempo se los premiará!

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Creo que ya se solucionó el problema y podemos poner comentarios. Adelante!

Alicia dijo...

saludos! fijate que Elias no le di leche materna y supongo que E tampoco la recibio, oigo de lo maravilloso que es, pero no he visto algo en lo que les haya afectado no tenerla.

saludos!